Mapa Físico
English
I’m an experimental performer investigating embodied presence, absence, occupation, and positioning, as day-to-day gestures of meaningful existence. As a displaced citizen from Venezuela, I insist on intervening borders and trajectories where disembodiment manifests, re-incarnating them into expanded connectivity, social tissue, embodied memory and life.
My artistic work can take the form of improvisations, stories, collages, photographs, videos, creative texts or community programs. But ultimately, is an on-the-ground, body before mind, feelings first approach. I aim to reconnect fields of perception that were interrupted from energies that remain latent and wait to be reawaken.
I typically intervene and question cities, institutions, museums, art and other collective social structures that put life at the service of abstract power. I introspect how we internalize their social constructs, rigid structures, and discourse to question its order and reorganize them into more expansive forms of living (organism).
Soy cuerpo en movimiento experimental, drifter, practicante de poéticas espaciales y sobreviviente del desplazamiento.
Mi práctica es una investigación encarnada sobre cómo habitamos espacios, nos vinculamos entre cuerpos y comunidades, y generamos sentido y propósito del mundo, desde la experiencia directa. La estética, se propone como un marco de acción política, donde lo "bello", el orden, se subvierte para suspender, aunque sea momentáneamente, los poderes ajenos. Desde ese espacio, se vuelve posible imaginar formas más sensibles de ser y estar en el territorio común, y activar energías invisibilizadas y oprimidas pero aún latentes y vivas.
Mi práctica es procesual, relacional y somática. No busca producir objetos unicamente, sino estados de conciencia. Es un ejercicio cotidiano de reapropiación del cuerpo como territorio primario de soberanía, tal como me enseñó mi mentora Noemí Segarra. Desde la conciencia, el cuerpo-espacio y su campo energético son uno solo, y habitar ese espacio se vuelve una práctica de libertad: una reapertura del campo sensible, un gesto político que al mismo tiempo documenta las lógicas espaciales y las interrumpe con la fuerza del ahora ancestral y encarnado.